Contenciosa, Año VIII, nro. 10, 2020 - ISSN 2347-0011

DE LA “EXPERTISE” AL PENSAMIENTO CRÍTICO: LA PRODUCCIÓN INTELECTUAL DEL TENIENTE GENERAL BENJAMÍN RATTENBACH. ARGENTINA, 1951-1984


FROM “EXPERTISE” TO CRITICAL THINKING: LIEUTENANT GENERAL BENJAMIN RATTENBACH'S INTELLECTUAL PRODUCTION. ARGENTINA, 1951-1984



FRANCISCO MOSIEWICKI (UNMdP/CEHis)

Universidad Nacional de Mar del Plata

Centro de Estudios Históricos

Mar del Plata, Argentina

frmosi@gmail.com



Resumen:

Este artículo tiene por finalidad revisar el rol que el teniente general Benjamín Rattenbach ha tenido como intelectual dentro del Ejército Argentino durante los años de madurez de su trayectoria profesional (1951-1984). Enmarcado dentro del proceso de modernización autoritaria, represión estatal y radicalización social transcurrido durante la segunda mitad del siglo XX en nuestro país, la producción de Rattenbach ha sido analizada a la luz de las categorías que demarcan al teniente general como un experto y un intelectual orgánico de su campo. Dentro de un complejo entramado de intelectuales y productores de conocimiento, conformado en torno a sociología militar, los tratados redactados por el general surgen como espejo de la situación histórica en la que son producidos.


Palabas clave:

Intelectuales - Expertos - FFAA - Sociología militar - Modernización autoritaria




Abstract:

The purpose of this article is to review the role that Lieutenant General Benjamin Rattenbach has had as an intellectual within the Argentine Army during the maturing years of his professional career (1951-1984). Framed within the process of authoritarian modernization, state repression and social radicalization that took place during the second half of the 20th century in our country, Rattenbach's production has been analyzed in light of the categories that demarcate the lieutenant general as an expert and an organic intellectual from your field. Within a complex network of intellectuals and knowledge producers formed around military sociology, the treaties drafted by the general emerge as a mirror of the historical situation in which they are produced.


Key words:

Intellectuals - Experts - Armed Forces - Military sociology - Authoritarian modernization


Recibido: 16/06/2020 - Aceptado: 28/07/2020



DE LA “EXPERTISE” AL PENSAMIENTO CRÍTICO: LA PRODUCCIÓN INTELECTUAL DEL TENIENTE GENERAL BENJAMÍN RATTENBACH. ARGENTINA, 1951-1984





FRANCISCO MOSIEWICKI (UNMdP/CEHis)

frmosi@gmail.com







Introducción

El presente trabajo tiene por objetivo revisar el rol que el teniente general Benjamín Rattenbach ha tenido como intelectual dentro del Ejército Argentino durante los años de madurez de su trayectoria profesional (1951-1984). Es posible incluir el artículo dentro de una coyuntura historiográfica caracterizada por la mirada interdisciplinaria originada desde la historia, la teoría política y la antropología social. Este conjunto ha contribuido a renovar el problema de los estudios militares en relación con el Estado y sus agencias, complejizados a partir del accionar de los distintos actores sociales que los integran. El accionar de las Fuerzas Armadas (FFAA) como institución es entonces “el resultado de múltiples presiones”, redes de relaciones y tensiones que se conjugan tanto hacia dentro como en su vinculación con los otros actores sociales individuales y colectivos que forman ese tejido vincular. Esta nueva perspectiva busca profundizar en las subjetividades de los actores, llegando incluso a plantear el abordaje de su dimensión afectiva.1 Siguiendo esta idea, es necesario tener en cuenta que rol del teniente general Rattenbach no se circunscribió únicamente al ámbito de la política castrense, sino que los diversos especialistas lo contemplan como uno de los principales exponentes en nuestro país en los estudios sobre sociología militar. Como disciplina, surge a mediados del siglo XX, a nivel mundial, en una coyuntura de modernización para las Fuerzas Armadas que no pudo dejar de ser analizada tanto por sus propios teóricos como por cientistas que se vieron cooptados por las inquietudes que este proceso acarreó.2 Desde una mirada teórica internacional, los objetivos de ambos grupos estuvieron centrados en el análisis de los rasgos del sujeto militar como profesional, como de la institución militar a nivel social3. Mady Segal4 y Hermann Jung5 han desarrollado sus estudios en torno a las características de las Fuerzas Armadas como espacio de formación de los sujetos y ámbitos de profesionalización. En la Argentina, el mayor Virgilio Beltrán6, miembro del cuerpo profesional del Ejército, concentró su trabajo en las características adquiridas por la institución militar, tanto en su estratificación interna como en la lógica de sociabilidad entre sus miembros y los integrantes de la sociedad civil. Otro antecedente latinoamericano lo constituyen los trabajos del capitán de fragata de la Armada de Chile Milán Marinovic Pino7, que indaga las diferencias estructurales de las carreras de oficiales de las distintas armas y el aporte de Sergio Vergara Quiroz8, cuyo análisis se centra en la historia social de la formación del cuerpo de oficiales chilenos.

Existe todo un compendio de bibliografía desarrollada hacia el interior de las FFAA argentinas y sus principales allegados en los sectores civiles, cuyo primer destinatario son los mismos elencos militares9. Si bien su caracterización como análisis sociológico puede ser debatida, es necesario tenerla en cuenta ya que no solo representan un insumo de importancia para la puesta en operación de investigaciones relacionadas con el universo castrense; integran las lecturas cotidianas por las que circulaban las ideas de los principales intelectuales de la esfera militar, quienes finalmente eran consumidos por los sociólogos de las FFAA como Rattenbach o Beltrán. Sin embargo, el trabajo compilado en estas páginas no pretende realizar un estado de la cuestión sobre toda la bibliografía emanada de las FFAA, sino poner en valor la producción intelectual del general Rattenbach en tanto se desempeñaba como un intelectual entre y para sus pares. Por último, se pueden tener en cuenta una serie de publicaciones de actores relacionados a las FFAA (pueden ser miliares o no), cuyos testimonios publicados por escrito pueden contribuir a la comprensión de las lógicas internas del universo castrense, pero que por razones políticas o ideológicas no serían tenidos en cuenta por las facciones dominantes de los elencos militares. El caso de la hija del destituido general Eduardo Lonardi10 o el general Castro Sánchez11, quien fue secretario de guerra de Arturo Illia al momento de concretarse el golpe de Estado que lo depuso, pueden ser un ejemplo de estos recursos.

Los párrafos anteriores dan una muestra del complejo entramado de intelectuales y productores de conocimiento que se encuentra detrás de la sociología militar. Sin embargo, la relevancia que adquiere Rattenbach como actor en este esquema de relaciones radica en su condición de intelectual dentro del Ejército. A lo largo de su carrera intelectual, el teniente general Rattenbach ha demostrado atravesar distintas facetas. En un principio, su producción es pura y exclusivamente dedicada a los aspectos formales del universo castrense, luego, se dedica a los análisis epistemológicos sobre la sociología militar y, finalmente, deja en un segundo plano el análisis científico para dedicarse al estado de relaciones entre las FFAA y la sociedad civil, buscando llegar a un público más amplio y mostrándose más sensible a las problemáticas que afectan al espacio no armado.



Intelectual orgánico (1951-1955)

El teniente general Benjamín Rattenbach transcurrió la mayoría de su carrera de ascenso por el escalafón del Ejército durante los años treinta. Si bien ingresó al Colegio Militar de la Nación en 1913 y para 1919 ya era teniente, la mayoría de sus asensos, sus principales cursos de perfeccionamiento y puestos de mayor jerarquía fueron producto del proyecto de modernización de los cuadros militares propulsado por el general Justo y el ministro Manuel Rodríguez.12 Su enemistad con Perón marcaría su pase a retiro en 1951 y su regreso a la actividad, como Jefe del Estado Mayor de Coordinación a fines de 1955. Discrepancias con los mandos superiores del gobierno de facto lo motivaron a renunciar en 1957.13 Los períodos en que el general Rattenbach se encontró en retiro son muestra de hasta qué punto se desempeñaba como un “intelectual orgánico” del Ejército. Sus trabajos, publicados en revistas especializadas del ámbito castrense y libros de editoriales militares (aunque también civiles en algunos casos) han servido para transmitirles a sus camaradas de armas y a las nuevas generaciones de oficiales en formación14 las bases sociológicas con las que se rige el Ejército. Su labor, crítica en muchos casos le aporta cohesión y sentido “homogeneidad y conciencia”15 al cuerpo institucional del que formó parte en la coyuntura de la segunda mitad del siglo XX.

La primera experiencia ocurre luego de haber presentado su dimisión cuando Perón designa como Comandante en Jefe al general Ávalos. Su acercamiento a la ideología antiperonista lo hizo comenzar a frecuentar un centro cultural donde se editaba la revista “Dinámica Social”. Así, entre 1952 y 1954 desarrolló sus ideas contrarias al gobierno en una serie de artículos que firmaba como “Erasmus” o “Históricus”16. El distanciamiento de Rattenbach del periódico ocurrió cuando un escritor extranjero publicó allí un artículo vinculando al Ejército directamente con la figura de Perón. Por la coyuntura de ingreso a la carrera militar, las características de su ascenso en el escalafón del Ejército, el ahínco puesto en su formación como oficial de alto rango, sus ideas plasmadas en libros y artículos de su autoría y su accionar en las distintas dependencias del ejército, Benjamín Rattenbach sería visto por las generaciones posteriores de oficiales como un representante del liberalismo modernizador de la década del treinta, ajeno a las luchas facciosas, las conjuras y las rencillas políticas.

Camou recupera a Marguerite Yourcenar allí donde reflexiona como el político y el intelectual experto tienen “latitudes” disímiles que la misma práctica y los tiempos que marcan su cotidianeidad les imponen.17 Rattenbach puede permitirse iniciar su camino en la divulgación de sus ideas porque su rol activo en las dependencias militares ha cesado. No tiene ya una ocupación que lo comprometa a la gestión institucional, como había sido en el tiempo de su dirección del Centro de Altos Estudios o cuando debía comandar una división del Ejército. Ese bautismo de fuego en el campo intelectual sería tan influyente sobre su identidad que a su regreso a la actividad en 1955 ya no podría divorciar ambos roles. Como jefe del Estado Mayor de Coordinación publicaría dos artículos criticando el estado caótico en que se encontraba el Ejército luego del golpe de Estado que puso fin a la presidencia de Perón.18 Para entonces ya no era un simple profesional militar: sus estudios superiores y su labor crítica en los distintos espacios de formación para oficiales lo llevaron a arrogarse el rol de intelectual de su campo, posición que luego sería convalidada por sus camaradas de armas.



Teniente general y sociólogo (1955-1965)

Su segundo pase a retiro, esta vez definitivo en términos de actividad castrense, motivarían a Rattenbach a insertarse en el mundo académico. En sus memorias afirma que el estudio de la sociología siempre había sido una cuenta pendiente. Específicamente le interesaban las particularidades que revestía la relación entre el ambiente militar y el civil. En retrospectiva, el teniente general retirado se lamenta no haber comenzado sus estudios con anterioridad, dada la facilidad que podría haber tenido para ingresar a los cuarteles y llevar adelante procesos empíricos con el fin de probar sus hipótesis. Lo cierto es, en base a la cadencia con que escribía y publicaba, que es posible entender como sus libros eran, más que planteos hipotéticos por demostrar, reflexiones sobre sus experiencias vividas en el oficio. Si bien las obras de Rattenbach se presentan como desarrollos teóricos sobre la materia de la sociología militar, los temas tratados por el oficial exceden las cuestiones epistemológicas hasta desarrollar un complejo análisis sociológico sobre las FFAA hacia adentro y en su relación con el Estado. Sus textos, permeados por el contexto sociopolítico, resultan en críticas a la institución castrense, sobre tópicos que se mantienen en boga durante todo el siglo XX. Por esta razón, el primer obstáculo encontrado por Rattenbach a la hora de publicar fue la comisión evaluadora del Círculo Militar. Al acudir a la editorial castrense con el deseo de editar a través de ella su libro “Sociología Militar”19, se le solicitó que modificara o suprimiera ciertos fragmentos que podían provocar “un cierto recelo en los profesionales castrenses.”20 Tras negarse a la censura decidió recurrir a una editorial civil. De tal manera, la primera edición del texto se imprimió con el sello de “Librería Perlado”. El éxito que ese primer libro tuvo en materia de ventas más tarde hizo que los integrantes de la biblioteca del oficial lo miraran con otros ojos. Así, la segunda edición fue producida por el Círculo Militar y, salvo algunas excepciones, la editorial castrense se encargaría de dar curso a los textos de Rattenbach en adelante.

A lo largo de este período Rattenbach escribió también una serie de textos orientados a cuestiones de índole castrense. Entre ellos destacan varias contribuciones a revistas del tópico, así también como libros, publicados por la editorial del Círculo Militar. Títulos como “¿A dónde va la guerra?”, “Estados Unidos y la venta de armas a América Latina” y “Política, estrategia y geopolítica” aparecen encabezando sus artículos, referidos todos a cuestiones puntuales de la agenda político-militar en nuestro país. Sin embargo, es en sus libros donde el campo abordado se extiende, hasta comprender las diferentes cadencias del desempeño de las Fuerzas Armadas dentro de la sociedad civil y la forma en que ambas se relacionaban. Los temas tratados por el oficial, van desde la ubicación de la sociología militar (aspecto del conocimiento que lo vinculó a la academia durante toda su carrera intelectual) dentro del espectro de ciencias del hombre, sus antecedentes, método y objeto, hasta un complejo análisis sociológico sobre las FFAA hacia adentro y en su relación con el Estado.

Los temas son tratados en forma metódica, emulando el método científico, presentando sus fuentes y planteando sus hipótesis, casi en términos positivistas. Sin embargo, una lectura profunda de las cuestiones agregadas entre un libro y otro, sumada a un análisis del proceso histórico, revelan una creciente sensibilización por el desarrollo de la política y la participación que las FFAA estaban teniendo en los gobiernos de mediados del siglo XX. Ya en “Sociología Militar” (1958) había remarcado los peligros de la participación en conspiraciones y revoluciones, haciendo énfasis en la dificultad de recuperar el orden hacia el interior de las Fuerzas Armadas, dado el daño que causan en las jerarquías y por como propician el surgimiento de figuras que, solo pudiendo alcanzar una posición mediocre dentro de su Fuerza, buscan invadir el espacio de la política estatal.

De tal suerte se puede decir que la participación de las fuerzas armadas en las revoluciones, si bien beneficia a veces al resto de la sociedad (…), para ellas mismas siempre resulta contraproducente.”21 Para Rattenbach, la situación del Ejército luego del golpe de Estado de septiembre de 1955 fue cuanto menos caótica. Los oficiales que habían participado del movimiento habían utilizado sus “méritos revolucionarios” para garantizarse un pronto ascenso en el escalafón y los altos mandos buscaban que tales virtudes primaran sobre el profesionalismo o el orden de antigüedad de los cuadros. La imagen se completaba, para disgusto del teniente general, con la figura del presidente de facto debiendo aceptar lo impuesto por la Marina sin poder tomar decisiones reales sobre el futuro del Ejército.

Otro tema de gran importancia (que junto a los anteriores también se repite en los textos escritos a posteriori), resulta la imposición de controles, por parte del poder civil, al poder militar, aspecto donde se denota su ideología legalista. A su vez, remarca (según su particular punto de vista) los casos históricos en los que el poder militar logra imponerse sobre el poder civil. Aquí salta a la luz una importante diferencia entre este libro y el publicado en 196522. En torno a la cuestión del militarismo en la Argentina, el teniente general remarca la inexistencia, dentro de las Fuerzas Armadas, de castas o facciones cuya intención sea la de instaurar un gobierno militar carente de maridaje con el poder civil:

Por eso, cabe afirmar que el control civil del poder militar en épocas normales nunca fue un problema visible ni latente en la República Argentina, lo que significa (…), que en nuestras fuerzas armadas no existe un espíritu de casta (…) que las haya inducido a separarse de la masa civil cuando desgraciadamente tuvieron que actuar en el terreno político.”23

Tales aclaraciones no aparecen en “El sector militar de la sociedad” (1965). En su lugar, Rattenbach incluye un apartado donde explica la existencia de un “grupo de presión militar” y como este busca influir sobre las decisiones del Estado. Tras su victoria en septiembre de 1962, los azules se arrogan el derecho de reformar el gabinete de Guido y Benjamín Rattenbach, por su fama de profesionalista, “abanderado de una concepción exigente del deber militar”24, es elegido como ministro de guerra. Está claro que la diferencia entre un texto y otro se da a la luz del creciente divorcio entre la facción legalista y la antiintegracionista25. Asimismo, la persecución política hacia peronistas y frondizistas por igual encabezada por el nuevo ministro del interior, general Rauch, termina por marcar el fracaso del proyecto azul. Tras confirmar la proscripción al peronismo, todo el gabinete de Guido, Rattenbach incluído, terminó por dimitir. Cabe remarcar a su vez que el teniente general nunca analiza la situación inversa, es decir cuando el sector militar controla al civil, sin que este deba ceder del todo el poder. Como años más tarde explicaría en sus memorias y en su testimonio a Robert Potash, como secretario de guerra no estaba dispuesto a permitir que la facción azul perdiera terreno político sobre las concesiones alcanzadas con la victoria de septiembre de 1962.26 De la cita de Rattenbach también podría deducirse que la Argentina, al menos desde septiembre de 1930 nunca vivió una de esas “épocas normales”.

En esta oportunidad el teniente general comienza a discurrir sobre las razones del control militar sobre el poder civil. “El origen, pues, de la intervención de los miembros castrenses en los conflictos políticos debe buscarse, por lo general, más en la imperfección de las instituciones políticas y en la actitud y actividad de los gobernantes y políticos civiles que en los militares mismos.”27 Como se puede apreciar, tal afirmación condice con el análisis realizado por Robert Potash mencionado con anterioridad28, pero, a su vez podría ser leída a modo de justificación frente a la conformación del gobierno de Guido como una restauración del cauce político que se había perdido durante la presidencia del Frondizi. El mismo Rattenbach afirma en sus memorias que el gobierno de Guido debería servir como un puente hacia el retorno de la “normalidad” tanto hacia dentro de las Fuerzas Armadas como en el país. Asimismo, pondera la posibilidad de instaurar una figura en la presidencia lo suficientemente fuerte como la coaccionar a las distintas facciones políticas a abandonar el estado de exaltación permanente. Por otro lado, en los nuevos capítulos incluidos en el texto de 1965, el autor engloba aspectos morales, psicológicos, religiosos e históricos, en los que trata cuestiones como el espíritu de cuerpo que debe caracterizar a las fuerzas militares, como así también el papel de los retirados y el valor de la tradición. El rol tutelar que Rattenbach se arrogó para con su institución se reconoce en la necesidad de educar a unas Fuerzas Armadas que, luego casi una década de conjuras, querellas y movilizaciones y de un cuerpo de oficiales en plena renovación, llevada a cabo en el transcurso de las purgas de septiembre de 1962 y abril de 1963, aún presentaba aspectos colorados en la ideología de su alto mando. Sobre el final, en “El sector militar de la sociedad”, Rattenbach incluye un capítulo donde analiza las consecuencias que la guerra trae para una sociedad en sus diversos aspectos (político, económico, social, científico y artístico, psicológico, religioso y militar), así también como los efectos que una invasión ocasiona para un país. En este punto, el autor afirma:

La característica estructural del gobierno militar es que reúne en sus manos a los tres poderes conocidos (…), y aun cuando representa desde este punto de vista un gobierno dictatorial, las leyes del país invasor, por lo general, restringen la acción de los gobernantes militares para evitar que caigan en el despotismo.”29

Su incursión sobre la sociología militar lo llevó a su vez a vincularse con distintos centros nacionales e internacionales de sociología. Su rol como mediador adquiere una mayor relevancia cuando se tiene en cuenta que estas instituciones eran todas civiles y que muchas veces solicitaron su presencia para dictar conferencias, así como exponer sus conclusiones en congresos de diversa importancia y alcance. Luego de su renuncia en 1963, pudo participar del XX Congreso Internacional de Sociología, donde expuso por primera vez en público sus ideas en materia de sociología militar.30



Militar, intelectual, ministro y ciudadano (1965-1975)

En “Sobre el país y las Fuerzas Armadas” (1975), el teniente general Rattenbach repasa varios tópicos ya desarrollados en sus anteriores publicaciones. Sin abandonar su lado científico, que lo lleva a realizar análisis sociológicos en las problemáticas a las que busca dar respuesta, en este caso surge a la luz que el principal objeto de su estudio es la sociedad argentina en su intrínseca relación con el sector militar. Si bien, a simple vista, pareciera que la finalidad de su producción no ha variado en demasía, un análisis profundo revela que el enfoque es cualitativamente distinto. No se puede obviar la situación de Rattenbach a mediados de la década del setenta. En primer lugar, hace más de diez años que no ocupa un puesto en ninguna dependencia del Estado, más de veinte que está retirado de la actividad castrense. Si bien se mantuvo cercano a la presidencia, al menos durante la gestión de Onganía, ha sido testigo del fracaso de su institución en el manejo del Estado y del retorno del exilio de su acérrimo enemigo. Por si esto fuese poco, conjeturo que la muerte de Perón antes de concluir su mandato poca gracia les debe haber causado a quienes esperaban su desventura en términos políticos.

En esta publicación, dedica varios capítulos a valorizar la disciplina geopolítica, como herramienta para el análisis del medio en el cual los Estados se desarrollan, ya sea en materia de política exterior, defensa y macro economía, como en la educación de los jóvenes (tema que retoma varias veces a lo largo del libro31). La define como una combinación de geografía, historia y ciencias políticas, al tiempo que afirma la necesidad de purgarla de aquella imagen negativa que le imprimiera “el régimen nefasto de Hitler (…), obligándole desde entonces a llevar una existencia oculta y en cierto modo vergonzante hasta que surgió plenamente en la época actual.”32 Esta disciplina se constituye en un conocimiento capaz de comprender el pasado y el presente para acercarse al futuro, por lo que afirma que la falta de aplicación de esta ciencia está dentro de las causas del atraso del Estado, tanto en materia ideológica, política y económica, como así también en la forma de gobernar. Asevera también que en nuestro país existe la tradición de no exponer a los culpables de los crímenes. Así, remarca la necesidad de hacer pública la responsabilidad de dichos actores, tanto en el marco de gobiernos civiles, como militares, dejando notar una posible crítica a la coyuntura social y política del momento. A su vez, se refiere a la falta de un proyecto de estado que trascienda las decisiones de cada gobierno. Afirma que es necesario anteponer al derecho individual de cada gobierno, el derecho colectivo del Estado, respetando no solo el proyecto del gobierno saliente, sino también a los funcionarios que participaron de él.

En consecuencia, antes de ilusionarnos con la perduración de los modelos o proyectos nacionales que tratamos de implantar, es necesario que inculquemos a nuestros funcionarios y conciudadanos en general la distinción que existe entre esos dos derechos y cuál de ellos merece preferencia por lo general.”33

Como solución, lejos de ser taxativo, sugiere la observación de un proyecto político durante un tiempo considerable, antes de su desestimación, además de la consulta a los funcionarios más antiguos del gabinete cuando se busque realizar modificaciones. En su crítica al gobierno de turno, afirma que en la Argentina no existe un organismo que procure encargarse de la defensa de la cultura, de la economía y la política, así como tampoco está garantizada una eficaz defensa militar. Remarca que deben ser el Estado y sus ministerios quienes deben garantizar esta protección, a fin de revertir la corrupción y extranjerización que ve en la sociedad. Para este punto, nos encontramos con un sujeto que ha alcanzado cierto grado de maduración en sus reflexiones. A lo largo de su vida, Rattenbach ha sido un férreo defensor del impulso modernizador, la unidad de cuerpos militares, respeto al verticalismo y autonomía de cada arma instituida por Justo y su ministro de guerra, el coronel Rodríguez en los años treinta34 y, sin embargo, llegada la década del sesenta se encontraba apoyando la conformación del gobierno de facto de Onganía. Es interesante analizar como en su imaginario se cruzan concepciones academicistas del poder, remarcando como el saber es lo que otorga la legitimidad, con aspectos morales, formando una amalgama ideológica entre el liberalismo heredado del siglo XIX, el clericalismo y el nacionalismo importado desde Prusia.35 Es por esto que las soluciones que plantea para restituir esta situación, no se despegan de las aplicadas en otras situaciones por gobiernos constituidos por las Fuerzas Armadas, es decir, la protección de los profesionales, la revalorización del folklore, el fomento de la conciencia nacional, la vigilancia de las costumbres y hasta la implementación de la censura.

En segundo lugar, retoma el problema de la participación en revoluciones, cuestión que sirve de hilo conductor en casi todo su texto. Dicha problemática es abordada desde varios enfoques, con la particularidad de que, en este libro, se incluyen dos textos ya publicados con anterioridad por el teniente general, con motivo del golpe de Estado de septiembre de 1955. Por un lado, busca conformar una descripción que reúna las características del oficial latinoamericano, para lo cual, afirma que se basa en la opinión de diversos cientistas civiles y militares dedicados al tema (por desgracia no hace explícito a quiénes se refiere), llegando a la siguiente definición:

Es disciplinado, lógico, realista, organizador, ejecutivo, puntual, autoritario, tradicionalista, franco y conciso en su forma de expresión, pacifista y gran cultor del espíritu de cuerpo y del honor. En cambio es poco flexible, no muy diplomático y trabado por su educación profesional para desempeñarse eficazmente, a veces, en funciones públicas civiles.”36

En sus memorias afirma que otra de las características de los oficiales del ejército resulta en la dificultad de discernir en forma cabal entre distintas ideologías. Por esa misma razón Rattenbach sospecha que la conformación de los bandos enfrentados (durante los sucesos de “azules y colorados”) se había dado más en función de la lealtad a los superiores y la camaradería que el total conocimiento de los ideales enarbolados por cada facción.37 Rattenbach utiliza los mencionados artículos que se incluyen dentro del cuerpo del libro para ejemplificar la temática de la situación posrevolucionaria, que no está demasiado desarrollada en sus otras publicaciones, quizás por las consecuencias que los mismos generaron dentro del contexto militar, “(…) según me informó el ministro de guerra de entonces, el artículo había provocado más de cien pedidos de tribunal de honor contra mi persona.”38

En el primero de ellos, titulado “El Telón”, desarrolla su opinión sobre cómo deberían proceder las Fuerzas Armadas una vez producida una conjura. Lejos de hacer referencia al éxito o fracaso del golpe y quizás fallando en tener en cuenta si dicha intervención instaura un gobierno de facto, el teniente general marca la necesidad de “bajar un telón” sobre el pasado a fin de garantizar el orden en las filas y evitar la extensión de prácticas que contribuyan al germen de venganzas, odios y ventajismos que caracterizan a la etapa postrevolucionaria. Si bien dichas afirmaciones pueden ser tomadas como un intento de garantizar una amnistía sobre las fuerzas golpistas (y de hecho el mismo teniente general lo sostiene), remarca que la indulgencia tiene sus límites, pues afirma que deberán ser descontados aquellos casos que hayan contribuido a la corrupción institucional. El texto finaliza marcando la necesidad de retomar el camino existente antes del golpe, tomando como puntos cardinales la paz, el orden, la disciplina y el trabajo. Sin entrar en detalle sobre cuán cuestionables puedan ser sus aseveraciones en materia política, es interesante tener en cuenta el contexto en que fueron hechas. En un momento de purgas, realizadas sobre oficiales peronistas, luego de la destitución del general Lonardi, en noviembre de 1955, en favor de una administración más intransigente y en el marco de una sociedad en resistencia, es posible comprender la razón por la cual tales planteos le generaron conflictos en el tribunal militar.

El segundo artículo, “Fenómenos Postrevolucionaros”, aborda un tema que fue reiterado en otras publicaciones: el de las figuras que emergen dentro de las Fuerzas Armadas luego de ocurrida una conjura.39 Regresar a las “tareas militares” es nuevamente la consigna para el oficial sugestionado por los hechos pasados que no puede abandonar el espíritu revolucionario, “(…) pues ha vivido demasiado tiempo en contacto con la política para que ahora se olvide de ella y se interese por los ‘estrechos’ problemas de la técnica profesional.”40 Sin embargo, reconoce que en vista de los continuos cambios que sufre la sociedad, se hace cada vez más difícil impedir que los integrantes del espacio castrense quieran tener una participación (por más mínima que esta sea) dentro de la política de un Estado. Analizando varios casos donde se han dado tales prácticas en democracia, Rattenbach afirma que aún no está finalizado este proceso, pero que es necesario alcanzar una solución definitiva a fin de evitar futuras crisis del régimen democrático.

La cuestión de la lealtad es una preocupación de Rattenbach a lo largo de toda su vida tanto profesional como intelectual. En relación a las “revoluciones” el teniente general concuerda en que por más que los ideales que las lleven cabo sean adecuados al final siempre resultan en una “suma de deslealtades”.41 Por eso, siempre que debió juzgar el accionar de un militar el primer valor que ponderaba era la fidelidad que había mantenido tanto con sus superiores, como con sus subalternos. De allí que haya condenado con suma dureza la decisión de Perón de abandonar el país mientras los soldados que le eran fieles aún combatían y castigado férreamente los distintos intentos de sublevación del general Benjamín Menéndez y de los hermanos Toranzo Montero. Por esa misma razón tampoco accedió al pedido de Guido de regresar a su puesto en la secretaría de guerra cuando Onganía se negó a reconocer su autoridad. La lealtad, la jerarquía y la cadena de mando eran inviolables para Rattenbach y los Golpes de Estado contribuían directamente a invertirlas. Sin embargo, resulta contradictorio su concepción de las FFAA “como reserva de nacionalidad”42, es decir en un actor político capaz de actuar sobre el Estado cuando juzgue que la libertad y el orden de la Nación se ven amenazados.

Por último, dedica un capítulo a las consecuencias que traen para el ámbito castrense los períodos de paz prolongados. Sin que esto signifique necesariamente el deseo de la existencia de un conflicto bélico, Rattenbach asevera que tales contextos perjudican la eficiencia de una institución que existe con fines bélicos. La práctica es paulatinamente dejada de lado, surgiendo la figura de teóricos con posibles fallas de carácter para manejarse en tiempos de guerra. A su lado la labor dentro de los cuarteles es adoptada por encima del trabajo de campo. La instrucción de guerra es relegada a un segundo plano, propagándose el gusto por los desfiles, recurriendo a prácticas teatrales para demostrar una potencia inexistente. La organización administrativa se vuelve cada vez más centralizada. “La burocracia va venciendo así los principios de la conducción militar, (…) el superior pretende estar ahora en todo, (…) y como su esfera de acción no es suficiente para desahogar su capacidad de mando, va invadiendo la del subalterno.”43 Como solución propone entonces ascender solamente a los oficiales más calificados y que la mantención de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz, para evitar el surgimiento de estos conflictos, sea una tarea conjunta entre las autoridades civiles y militares.

La condición de los ciudadanos enrolados ha sido una preocupación frecuente durante sus años en actividad. Era natural para Rattenbach recorrer los distintos cuarteles inspeccionando la calidad de vida de los soldados y conscriptos. Durante su gestión como secretario de guerra esta actitud lo llevó a chocar con el general Onganía. El comandante en jefe no creía que tal actitud fuese una potestad de un ministro del Poder Ejecutivo, mientras que Rattenbach se oponía con firmeza a que se lo dejara de lado.44 Una de sus preocupaciones era el presupuesto destinado a mantener a la tropa y durante el fracaso de la gestión de Álvaro Alsogaray en la cartera de economía las condiciones de manutención del ejército se vieron muy perjudicadas.45 La edad de ingreso al cuerpo del ejército es ponderada por Rattenbach en varias ocasiones. Como ya se ha afirmado a medida que avanza el siglo XX y los peligros de “penetración comunista” pasan a existir entre las primeras inquietudes de los militares, la necesidad de una trasmisión efectiva de los valores de nacionalidad a los jóvenes se hace menester. El Servicio Militar Obligatorio comienza a cobrar entonces una nueva importancia, sobre todo en torno a la coyuntura de la autoproclamada “Revolución Argentina”.46 “La edad de ingreso del futuro militar a este sector tiene una gran importancia. (…) El caso más difícil lo representa el soldado conscripto.”47

Sobre la educación en las FFAA, el teniente general Rattenbach se ha expedido en varios de sus textos:

En la enseñanza de las fuerzas militares se pueden distinguir dos ramas: la instrucción y la educación. La primera se refiere al aspecto técnico-profesional, la segunda al aspecto moral, espiritual y social. La primera enseña fundamentalmente a ‘saber combatir’; la segunda, a ‘querer combatir’.”48

En relación con la segunda rama de enseñanza, el teniente general afirma que las FFAA educan a sus integrantes en valores, ética militar y sentido patriótico, así también como remarcan la importancia de las normas que rigen las relaciones personales, dentro del ámbito castrense como con la sociedad civil. A su vez, aclara que los métodos empleados para tales fines suelen diferir con los que utiliza el sector no militarizado de la sociedad. Cuando el tiempo apremia, remarca Rattenbach, los métodos intensivos de enseñanza, requeridos para poner en funcionamiento una gran cantidad de combatientes, compele a las fuerzas militares a “abandonar los procedimientos pedagógicos racionales.”49 Estos usos, sostiene el teniente general, estarían reservados para tiempos de guerra.

En contraposición a la diferenciación explicitada por Camou, entre intelectual “generalista” y experto50, en la persona de Rattenbach esas fronteras, por momentos se hallan difusas. Sus consideraciones no abordan solamente la cuestión militar sino que discurren por las problemáticas que, según su óptica, aquejan a la sociedad como un todo y hacen a la gobernabilidad de la Argentina en esa coyuntura de inestabilidad institucional. Dada la importancia que los distintos gobiernos de facto le dieron a sus ideas es posible comprender el rol “tecnopolítico”51 que termina revistiendo su figura. Sus escritos no solo son empleados en los ámbitos de formación y estudios superiores del ámbito castrense52, sino que (al menos hasta 1971, cuando finaliza sus memorias) siguió frecuentando el gabinete presidencial en calidad de consejero aun habiendo terminado su gestión en la cartera de guerra en 1963. La legitimidad de sus ideas en el universo castrense ha conformado en nuestro país un verdadero campo de “expertise”, dado que ha unificado (desde su particular punto de vista) el saber militar a la usanza argentina con los parámetros sociológicos de nuestro entramado social. Su producción se ha instaurado como un verdadero discurso orientador y legitimador del accionar militar.53 En este sentido, cobra aún más relevancia su designación como director de la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades Políticas y Estratégico Militares en el Conflicto del Atlántico Sur, en diciembre de 1982. Su carácter que por momentos excede lo meramente científico, profundiza en lo sociológico, pero no se desliga de lo político, es acorde al aporte de Karin Knorr Cetina en su análisis sobre la conformación de “arenas transepistémicas” alrededor de los espacios integrados por estos técnicos cuyas fronteras de acción, por momentos, se desdibujaban y solapaban.54



Del Poder Ejecutivo al Judicial (1983-1984)

El final del Onganiato distanciaría nuevamente al teniente general de la casa de gobierno. Sus memorias fueron escritas en el año 1971, por lo que es difícil precisar sus siguientes acciones en relación con la política. De todas formas, diversas notas periodísticas le otorgan cierta relevancia mediática al menos hacia el final de la presidencia de María Estela Martínez de Perón. Su último trabajo estuvo comisionado por un decreto del presidente de facto Reynaldo Bignone. En diciembre de 1982, se le ordenó la elaboración del informe sobre las responsabilidades civiles y militares en la Guerra de las Malvinas. Como tantas otras veces su prestigio lo convertía en una autoridad en materia de justicia militar55.

El informe anticipado de la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades Políticas y Estratégico Militares en el Conflicto del Atlántico, fechado el 14 de junio de 1983 muestra como la investigación llevada adelante demostró fallas en materia de política exterior, estrategia militar, en la planificación del campo de operaciones, en la proyección económica y en la acción psicológica, tanto hacia las tropas como la población civil. El dictamen marca como principales responsables a la Junta Militar (tenitente general Galtieri, almirante Anaya y brigadier Lami Dozo), al canciller, ministros del gabinete, comandantes de las tres armas, comandantes de las diversas brigadas despachadas, el Estado Mayor Conjunto. Sin embargo, sobre el final, una nota de puño y letra de Rattenbach sugiere que solo deberían ser jugados quienes provocaron la guerra y quienes aseguraron la derrota. Tal afirmación reduciría los responsables a los integrantes de la Junta Militar, el Dr. Costa Méndez (ministro de relaciones exteriores), los comandantes de operaciones de las tres armas, general Menéndez, vicealmirante Lombardo y brigadier Crespo y por último el vicealmirante Suarez del Cerro (jefe del Estado Mayor Conjunto) y el general Parada, por su bajo desempeño como comandante de la III brigada de infantería. Las razones de Rattenbach en la reducción de los responsables radicarían en que “ir más abajo” en la escala de importancia le quitaría peso al accionar de esos sujetos en los cargos planteados por la Comisión.56 Su hija afirma que el estrés de haber tenido que encarar esa última tarea fue lo que aprontó su muerte, dado el dolor que le acarreó ver a las Fuerzas Armadas y al Ejército en particular en semejante posición de desprestigio.57

A medida que su carrera cobraba mayor relevancia la exposición mediática del teniente general Rattenbach se hizo más evidente. Durante su gestión como secretario de guerra, entre septiembre de 1962 y abril de 1963, la revista Tía Vicenta hizo eco de su persona en clave satírica, invocando la fórmula del Reich alemán como si se hubiese trasladado a la Plaza de Mayo.58 La conocida relevancia de Tía Vicenta durante los primeros años de la década del sesenta permite pensar que el nombre de Rattenbach pudo haber estado expuesto, en términos mediáticos, en otros periódicos no tradicionales. Las fuentes, y el mismo Rattenbach, revelan que su rol durante esos meses excedió la secretaría de guerra, siendo un “primer ministro” en funciones.59 Sin embargo, fue su misma preeminencia en el gabinete la que generaría aquellos roces con Onganía que ulteriormente lo llevarían a renunciar. Su rol como fiscal en la Comisión de Investigación y Evaluación del Conflicto del Atlántico Sur, a partir de diciembre de 1982, tampoco pasó desapercibido. Los medios registraron y siguieron su accionar en el mismo complejo clima político que caracterizó a los últimos meses de gobierno de facto y a la restauración democrática en nuestro país.60 Su defunción en 1984 no marcaría el fin de su relevancia mediática. Casi treinta años después, durante la presidencia de Cristina Fernández, el Poder Ejecutivo desclasificaría el “Informe sobre las responsabilidades civiles y militares del Conflicto del Atlántico Sur”, poniendo nuevamente a la figura de Benjamín Rattenbach en el foco de los medios, aunque en algunos casos con un tinte algo amarillista y simplificada.61



Conclusiones

En las páginas anteriores se ha buscado analizar el rol que cumplió el teniente general Benjamín Rattenbach como intelectual del Ejército desde que alcanzó la madurez de su carrera de oficial en el ámbito castrense. Como se ha podido apreciar, su carrera hacia el rango de general transcurrió dentro de un proceso de mayor escala iniciado por el general Justo y que tuvo como finalidad modernizar a las FFAA del estado en que se encontraban desde fines del siglo XIX. Habiéndose desempeñado en distintos espacios de formación superior y participado en la educación de quienes estarían en las primeras líneas de mando en las décadas posteriores, Rattenbach encuentra el impedimento de su ascenso en la figura de Perón.

Desde el retiro decide llevar adelante su oposición al presidente a través de la redacción de artículos de opinión en revistas especializadas. Su labor, empero, se acerca cada vez más a la academia fruto de los vaivenes políticos en los que la misma institución militar se ve envuelta. Lo que para él significaba la degradación del Ejército y sus agentes lo motiva a renunciar a la jefatura del Estado Mayor y dedicarse a los estudios sociológicos. A partir de ese momento sus textos adquieren una relevancia inédita. Al principio, denostados por los defensores del régimen instituido en septiembre de 1955. Luego, recuperado como bibliografía central en el adiestramiento de nuevas generaciones de oficiales.

Conforme su figura vuelve a tomar relevancia pública sus escritos comienzan a sufrir una nueva transformación. En el decenio transcurrido entre 1965 y 1975 Rattenbach orienta su labor hacia una crítica de la institución militar y sus actores. Sus textos hablan de la corrupción intestina que cinco golpes de Estado y un número aún mayor de conjuras fallidas le habían acarreado al Ejército. Sus valoraciones permiten reconstruir un imaginario muy particular poco compartido entre sus compañeros de armas. En su hábitus castrense se cruzan el nacionalismo prusiano de fines del siglo XIX, el liberalismo profesionalista que le disputó el poder a los seguidores de Uriburu durante el primer tercio del siglo XX, el antiperonismo de Lonardi y el integracionismo de los azules de 1962. Promediando su vida, su rol como investigador de las responsabilidades civiles y militares en la Guerra de Malvinas, demostró el nivel de importancia que su figura había cobrado no solo hacia el interior de las FFAA sino para toda la clase política argentina.

Podemos concluir entonces que el rol desempeñado por el teniente general Rattenbach dentro del universo castrense a partir de 1951, lejos de ser un intelectual orgánico en el sentido clásico del término, osciló entre la postura de un experto de campo de acción y un crítico académico que, por momentos llegó a funcionar como mediador entre distintas esferas sociales, trazando nexos entre el espacio militar y el civil y viceversa. Siendo un gestor más de la imbricación cívico- militar que tanto caracteriza al pasado reciente argentino. Este trabajo, si bien no cierra un campo de estudios, permite encarar un problema conocido, una coyuntura ya visitada por otros especialistas, desde una arista poco desarrollada y presenta la posibilidad de comprender cómo las acciones, las actitudes y los pensamientos discurren, se manifiestan y se reproducen a través de la palabra y del esfuerzo académico de estos intelectuales.



Fuentes oficiales

Ejército Argentino, Fojas de Servicios del Tte Gral D Benjamín Rattenbach, recuperado de: Archivo privado de la familia Rattenbach.



Fuentes inéditas

Rattenbach, Benjamín. “Benjamín Rattenbach memoir”, en Robert A. Potash Papers, 1970, en línea en Recuperado de: http://credo.library.umass.edu/view/full/mufs020-b06-f01-i001, consulta: 28 de mayo de 2017.

Rattenbach, Benjamín. Informe anticipado del Conflicto del Atlántico Sur. Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades Políticas y Estratégico Militares, 1983, recuperado de: Archivo privado de la familia Rattenbach.



Fuentes orales

Kiki Rattenbach. Entrevista realizada el 27 de julio de 2013 en Mar del Plata (provincia de Buenos Aires). Entrevistador: Francisco Mosiewicki.



Francisco Mosiewicki

Profesor y Licenciado en Historia, graduado de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Actualmente está cursando el Doctorado en Historia. Es ayudante graduado dentro del Área Teórico-Metodológica. Sus líneas de investigación se centran en los estudios de las FFAA. Para su tesina de grado estudió el itinerario biográfico del teniente general Rattenbach. Actualmente se encuentra investigando sobre los estándares emocionales conformados en torno al Servicio Militar Obligatorio a fines de los años sesenta.





1 Véase Bohoslavsky, Ernesto y Soprano, Germán, Un Estado con rostro humano. Funcionarios e instituciones estatales en Argentina (desde 1880 a la actualidad), Buenos Aires, Prometeo, 2010; Mazzei, Daniel, Bajo el poder de la caballería. El ejército argentino (1962-1973), Buenos Aires, Eudeba, 2012; Lorenz, Federico (comp.), Guerras de la Historia Argentina, Buenos Aires, Ariel, 2015; Pontoriero, Esteban, “«Preparativos de guerra»: Ejército, doctrina antisubversiva y planes represivos en los orígenes el terror de Estado, 1973-1976", RUHM, Vol. 5, N°10, 2016, págs. 319-339.

2 Malamud, Marina, “Sociología Militar”, Boletín del Círculo Naval, Buenos Aires, Círculo Naval, 2013.

3 Véase Janowitz, Morris, El soldado profesional, Buenos Aires, Omega, N°28, 1960; Huntington, Samuel, El soldado y el Estado, Buenos Aires, Círculo Militar, Vol.545, 1964.

4 Weschsler Segal, Mady, “El ejército y la familia como instituciones voraces”, en Moskos, Charles y Wood, Frank, Lo militar más que una profesión, Madrid, Ministerio de Defensa, 1991.

5 Jung, Hermann, “New ways of military thinking and acting for a better world: new models- preparing forces to master unavoidable transitions”, en Caforio, Giuseppe (comp.), Advances in Military Sociology: Essays in honor of Charles C. Moskos, Bingley, Emerald Group, 2009.

6 Beltrán, Virgilio y Ochoa, Jorge, Las fuerzas armadas hablan, Buenos Aires, Paidós, 1968.

7 Marinovic Pino, Milán, “Relaciones Fuerzas Armadas-Sociedad”, Revista de Marina, N°744, Armada de Chile, septiembre-octubre de 1981.

8 Vergara Quiroz, Sergio, Historia del ejército de Chile, Santiago de Chile, Universidad de Chile, 1993.

9 Baisi, Alfredo, La revolución faltante, Buenos Aires, Ancora, 1959; Stern, Frederick M., El Ejército ciudadano, Buenos Aires, Círculo Militar, 1961; Marini, Alberto, La guerra, la política y la estrategia, Buenos Aires, Círculo Militar, 1962; Etchepareborda, Roberto, Historiografía militar argentina, Buenos Aires, Círculo Militar, 1984; Fraga, Rosendo, Ejército: del escarnio al poder (1973-1976), Buenos Aires, Planeta, 1988; son solo unos ejemplos de la vasta colección que puede ser tenida en cuenta para analizar la historia de los estudios militares que el ámbito castrense ha considerado “oficiales”, contándose entre ellos los que el propio Rattenbach escribió.

10 Lonardi, Marta, Mi padre y la revolución del 55, Buenos Aires, Cuenca del Plata, 1981.

11 Castro Sánchez, Eduardo R., Traición 66, Buenos Aires, Vinciguerra, 2011.

12 Fue abanderado de su promoción. Egresó en 1916 con diploma de honor como subteniente. Entre 1918 y 1927 cursó en la Escuela Superior de Guerra y para 1928 ya era capitán. En 1933 viajó a Alemania donde realizó cursos de perfeccionamiento, los cuales le permitieron acceder al rango de mayor. A su regreso, en 1936, fue profesor en la Escuela Superior de Guerra y en 1940, siendo teniente coronel, se ocupó de la cátedra de “Operaciones combinadas” de la Escuela de Guerra Naval. A partir de 1943 fue destinado al Comando en Jefe del Ejército como oficial del Estado Mayor, desempeñándose como Jefe de la División de Operaciones y adquiriendo el rango de coronel. Al año siguiente fue subjefe militar de la Secretaría del Consejo de Defensa Nacional. A fines de 1946, siendo ya Comandante de Artillería de la 5ta División del Ejército fue ascendido a general de brigada. A fines de 1949 sería nombrado director del Centro de Altos Estudios y en 1950 accedería al rango de general de división. Ejército Argentino. Fojas de Servicios del Tte. Gral. D Benjamín Rattenbach. Recuperado de: Archivo privado de la familia Rattenbach.

13 Ejército Argentino. Fojas de Servicios… op. cit.

14 Según se afirma en la nota sobre el informe de la Guerra de Malvinas, sus libros han sido lectura obligatoria en los institutos de formación castrenses. Fernández Taboada, Roberto y Vidal, Jorge, “El fiscal de la guerra. Una investigación y un hombre temido. Benjamín Rattenbach”, Somos, 29 de abril de 1983, págs. 8-9.

15 Gramsci, Antonio, “Antología popolare degli scritti e delle lettere”, Roma, Riuniti, 1975. Citado en Altamirano, Carlos, Intelectuales: Notas de investigación sobre una tribu inquieta, Buenos Aires, Siglo XXI, 2013, págs. 67-75.

16 Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, en Robert A. Potash Papers, 1970, en línea en http://credo.library.umass.edu/view/full/mufs020-b06-f01-i001, consulta: 28/05/2017, pág. 80.

17 Camou, Antonio, "Los consejeros del Príncipe. Saber técnico y política en los procesos de reforma económica en América Latina", Nueva Sociedad, N°152, Caracas, nov.-dic de 1997.

18 Los artículos mencionados, titulados “El Telón” y “Fenómenos posrevolucionarios”, fueron publicados en 1956, en la Revista Militar. Se analizan a posteriori con objeto de su inclusión en “Sobre el País y las Fuerzas Armadas”, libro publicado por Rattenbach en 1975.

19 Rattenbach, Benjamín, Sociología militar, Buenos Aires, Círculo Militar, 1958.

20 Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit, pág. 102.

21 Rattenbach, Benjamín, Sociología militar, op. cit., pág. 127.

22 Rattenbach, Benjamín, El sector militar de la sociedad: Principios de sociología militar, Buenos Aires, Círculo Militar, 1965.

23 Rattenbach, Benjamín, Sociología militar, op. cit., págs. 132-133.

24 Rouquié, Alain, Poder militar y sociedad política en la Argentina -II-, Buenos Aires, Hispamérica, 1986, pág. 207.

25 Entre 1962 y 1963, la falta de acuerdos sobre qué hacer con el peronismo proscripto y cómo llevar adelante la tutela militar del Poder Ejecutivo que Rouquié denominaría como “Estado pretoriano moderno” conllevó al enfrentamiento, entre dos facciones del ejército. Los “antiintegracionistas”, luego llamados colorados, buscaban mantener el proyecto “desperonizador” iniciado por Aramburu. Los “legalistas”, autodenominados así por su respeto a las disposiciones de la Constitución Nacional y su sujeción al mandato civil, (“azules” a partir de septiembre de 1962), propugnaban por una reincorporación subordinada del peronismo a la política, manteniendo la prohibición sobre el mismo Perón. Rouquié, Alain, Poder militar y sociedad, op. cit, pág. 381.

26 El apoyo de Rattebach a la facción militar encabezada por los generales Onganía y Alsogaray puede ser comprendida por su creencia en que las FFAA debían mantenerse alejadas del poder político y de las conjuras por las consecuencias que estos acarreaban en la jerarquía, la unidad de los cuerpos y la autonomía de cada arma hacia su interior. Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit., pág. 98.

27 Rattenbach, Benjamín, El sector militar…, op. cit., pág. 75.

28 La hipótesis del autor ubica el eje de las intervenciones militares sobre el poder civil en las características de la democracia argentina y no en las pretensiones o el accionar del grupo militar (como por otra parte sí lo haría Rouquié). Potash, Robert, El ejército y la política en la Argentina 1945-1962. De Perón a Frondizi, Buenos Aires, Sudamericana, 1981, pág. 505.

29 Rattenbach, Benjamín, El sector militar …, op. cit., pág. 145.

30 Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit., págs. 102 y 163.

31 La juventud ociosa aparece demonizada en el libro. El joven en la calle afirma se puede volver perjudicial para la Nación.

32 Rattenbach, Benjamín, Sobre el país y las Fuerzas Armadas, Buenos Aires, Emecé, 1975, pág. 9.

33 Rattenbach, Benjamín, Sobre el país…, op. cit., págs. 236-237.

34 Mazzei, Daniel, op. cit, 2012, págs. 34-35.

35 Como Rattenbach lo afirmaría públicamente, fue la visita a un colegio del mariscal prusiano Colmar von der Goltz (Autor del libro Das Volk in Waffen, La Nación en Armas, 1883, donde se enuncia la doctrina del mismo nombre) la que lo motivaría a seguir con la carrera militar, en contra de los deseos de su padre.

36 Rattenbach, Benjamín, Sobre el país..., op. cit., pág. 49.

37 Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit., pág. 116.

38 Rattenbach, Benjamín, Sobre el país..., op. cit., pág. 74.

39 El discurso de Rattenbach habla fundamentalmente de Perón. Por el lugar privilegiado que ocupaba dentro del Ejército, pudo apreciar el ascenso del futuro líder justicialista, luego del golpe de Estado de 1943, llegando a ocupar los cargos de secretario de trabajo y previsión, ministro de guerra y vicepresidente, llegando a ejercer en 1945 más poder que el presidente de facto Farrell. Asimismo, su llegada a la presidencia le permitió acceder rápidamente al rango de teniente general. La inclusión de los artículos en 1975 siembran la sospecha sobre otros militares considerados como advenedizos por Rattenbach, como el general Osorio-Arana, ministro de guerra luego de 1955 y el propio Onganía, que luego de su accionar en los enfrentamientos entre azules y colorados (1962-1963) creció en poder e influencias hasta llegar a ser elegido como presidente de facto por la junta militar que comandó el golpe de Estado de junio de 1966.

40 Rattenbach, Benjamín, Sobre el país..., op. cit., pág. 85.

41 Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit., pág. 76.

42 Rattenbach, Benjamín, Sobre el país..., op. cit., pág. 180.

43 Rattenbach, Benjamín, Sobre el país..., op. cit., pág. 187.

44 Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit., págs. 110-111.

45 Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit., págs. 122-123.

46 Manzano, Valeria, “Juventud y modernización sociocultural en la Argentina de los sesenta”, Desarrollo Económico, Vol. 50, Nº199, octubre-diciembre de 2010, pág. 384.

47 Rattenbach, Benjamín, El sector militar …, op. cit., págs. 38-39.

48 Rattenbach, Benjamín, El sistema social-militar en la sociedad moderna, Buenos Aires, Pleamar, 1972, pág. 64.

49 Rattenbach, Benjamín, El sistema social-militar…, op. cit., pág. 67.

50 Camou, Antonio, op. cit.

51 Camou, Antonio, op. cit.

52 Fernández Taboada, Roberto y Vidal, Jorge, op. cit., pág. 9. La finalización de las querellas internas de las FFAA, en torno a la figura de Onganía en 1966, pudo haber implicado la puesta en valor de los intelectuales que décadas atrás habían sido excluidos del canon militar por cuestiones políticas.

53 Morresi, Sergio y Vommaro, Gabriel (comps.), Saber lo que se hace. Expertos y política en Argentina, Buenos Aires, Prometeo, 2011, págs. 13-14.

54 Knorr Cetina, Karin, La fabricación del conocimiento. Un ensayo sobre el carácter constructivista y contextual de la ciencia, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2005, págs. 37-40.

55 En 1951 fue nombrado juez de instrucción luego del levantamiento fallido del general Menéndez. En 1955, debe llevar adelante la causa contra el general Humberto Sosa Molina, ex ministro de defensa. Rattenbach, Benjamín, “Benjamín Rattenbach memoir”, op. cit., págs. 74-76 y 82.

56 Rattenbach, Benjamín, Informe anticipado del Conflicto del Atlántico Sur. Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades Políticas y Estratégico Militares, 1983, recuperado de: Archivo privado de la familia Rattenbach.

57 Kiki Rattenbach, entrevista realizada el 27 de julio de 2013, Mar del Plata (provincia de Buenos Aires). Entrevistador: Francisco Mosiewicki.

58 Mosiewicki, Francisco, “¿Un Reich en Plaza de Mayo? La Secretaría de Guerra durante el gobierno de Guido a través de Tía Vicenta”, Estudios de Teoría Literaria. Revista digital: artes, letras y humanidades, Vol. 9, N°18, marzo de 2020, págs. 50-64.

59 Potash, Robert, El ejército y la política en la Argentina 1962-1973. De la caída de Frondizi a la restauración peronista. Primera parte, 1962-1966, Buenos Aires, Sudamericana, 1994, pág. 101.

60 Fernández Taboada, Roberto y Vidal, Jorge, op. cit., págs. 6-11; “Revelamos el documento más secreto de la Argentina”, Revista Siete Días, 23 de noviembre de 1983; “Revelamos más documentos secretos”, Revista Siete Días, 30 de noviembre al 6 de diciembre de 1983.

61 D’Amico, Héctor, “El general que desnudó la guerra”, La Nación, 7 de febrero de 2012, nota de tapa y pág. 17; “Rattenbach. La revelación”, Noticias, 11 de febrero de 2012, pág. 34; “Rattenbach. El informe que nos mostró los absurdos de la guerra”, Clarín, 12 de febrero de 2012, págs. 34-36; Bosoer, Fabián, “La reivindicación póstuma de aquel viejo general”, Clarín, 12 de febrero de 2012, pág. 36.