Intervenciones

Historias, memorias y territorios: reflexiones en torno a metodologías en la construcción colectiva de historias barriales en Montevideo

Stories, memories and territories: reflections on methodologies in the collective construction of neighborhood stories in Montevideo

Histórias, memórias e territórios: reflexões sobre metodologias na construção coletiva de histórias de bairros em Montevidéu

Carina Cassanello
Universidad de la República, Uruguay
Lucía Abbadie
Universidad de la República, Uruguay

Historias, memorias y territorios: reflexiones en torno a metodologías en la construcción colectiva de historias barriales en Montevideo

Revista de Extensión Universitaria +E, vol. 14, núm. 21, e0008, 2024

Universidad Nacional del Litoral

Recepción: 31 Julio 2024

Aprobación: 06 Septiembre 2024

Resumen: La intención de este artículo es problematizar la metodología de abordaje de la historia barrial desarrollada en experiencias integrales en la Universidad de la República. En ese sentido, se desarrollan las dimensiones teóricas que organizan nuestra mirada y las técnicas desplegadas para el abordaje de las diversas memorias colectivas que emergen en los territorios indagados. Por un lado, partimos de la perspectiva de la integralidad que busca generar procesos de producción de conocimiento socialmente pertinente a partir de diálogos de saberes, y desde allí problematizamos en torno a las dimensiones metodológicas y técnicas utilizadas en estos procesos. Por otro lado, integramos una perspectiva interdisciplinaria que procura poner en diálogo las disciplinas históricas y antropológicas para potenciar los cruces entre memoria, historia y territorialidades.

Palabras clave: integralidad de funciones universitarias, memorias colectivas, historias barriales, metodologías cualitativas, territorialidades.

Abstract: The intention of this article is to problematize the methodology for approaching neighborhood history developed in comprehensive experiences at the University of the Republic. In that sense, they develop the theoretical dimensions that organize our view and the techniques deployed to address the diverse collective memories that emerge in the territories investigated. On the one hand, we start from the perspective of integrality that seeks to generate processes of knowledge production socially relevant from dialogues of knowledge, and from there we problematize around the dimensions methodologies and techniques used in these processes. On the other hand, we integrate a perspective interdisciplinary that attempts to bring historical and anthropological disciplines into dialogue to enhance the intersections between memory, history and territorialities.

Keywords: integrality of university functions, collective memories, neighborhood stories, qualitative methodologies, territorialities.

Resumo: A intenção deste artigo é problematizar a metodologia de abordagem da história do bairro desenvolvida em experiências integrais na Universidade da República. Nesse sentido, desenvolvem-se as dimensões teóricas que organizam nossa visão e as técnicas utilizadas para abordar as diversas memórias coletivas que emergem nos territórios indagados. Por um lado, partimos da perspectiva da integralidade que procura gerar processos de produção de conhecimento socialmente relevantes a partir de diálogos de conhecimento, e a partir daí problematizamos em torno das dimensões metodologias e técnicas utilizadas nesses processos. Por outro lado, integramos uma perspectiva interdisciplinar que tenta estabelecer um diálogo entre disciplinas históricas e antropológicas para promover os cruzamentos entre memória, história e territorialidades.

Palavras-chave: integralidade das funções universitárias, memórias coletivas, histórias de bairro, metodologias qualitativas, territorialidades.

Introducción

Este trabajo busca realizar aportes con relación a la perspectiva metodológica utilizada para llevar a cabo y sistematizar procesos de (re)construcción de las historias barriales. A través de la implementación de diversas técnicas, en el marco de nuestro rol docente en el Programa Integral Metropolitano y desde la Universidad de la República (PIM–Udelar), un programa de extensión universitaria donde se llevan adelante prácticas integrales de formación, extensión e investigación orientada a estudiantes de grado en articulación con actores comunitarios e institucionales, nos propusimos hacer un raconto del proceso de trabajo realizado en los últimos años.

Desde 2020 desarrollamos una línea de investigación, enseñanza y extensión entre actores universitarios y comunitarios, donde se ha buscado indagar sobre las memorias colectivas, la historia barrial y las identidades locales en distintos barrios periféricos de Montevideo, realizando un cruce entre distintas disciplinas, en particular historia y antropología, y su abordaje desde la extensión universitaria. Esto nos ha permitido (re)visitar la historia barrial y comunitaria, recuperar fuentes y voces diversas, y desplegar diversas metodologías de abordaje de la(s) historia(s) emergentes en el territorio.

En este proceso, reflexionamos a partir de las experiencias transitadas por distintas propuestas de formación dirigidas a estudiantes de grado, de disciplinas mayoritariamente del área social, en articulación con demandas de colectivos y actores sociales e institucionales llevadas a cabo de forma ininterrumpida desde el año 2020. Estas propuestas de formación teórico–práctica tuvieron como objetivo generar procesos integrales que colocaran en valor las memorias colectivas e identidades locales de los espacios urbanos de Punta de Rieles y Villa García (Montevideo, Uruguay), como forma de reconstrucción y apropiación de su historia mediante la promoción de un espacio de intervención entre actores universitarios y comunitarios para el trabajo colaborativo.

Consideramos que es significativo reconstruir la historia y memoria de lugares y sectores sociales que no han sido parte de los relatos históricos mayoritariamente hegemónicos. Esto implica, por un lado, trabajar en conjunto con los actores sociales destacando el derecho a su identidad, a la memoria y al conocimiento de nuestro pasado y, por otro, lograr conocer esas “otras historias” y sistematizarlas. De esta forma, buscamos complejizar la linealidad de las historias construidas en torno a determinadas fuentes hegemónicas, que permitan también disputar el derecho a nuestro pasado y presente. Estos abordajes han favorecido la recuperación de memorias en disputa a través de la realización de entrevistas individuales y colectiva, del relevamiento de una diversidad de archivos y fuentes históricas (familiares, comunitarias, institucionales), y de un abordaje territorial entendido como construcción estructural y simbólica, a partir del involucramiento y el trabajo junto a redes y actores barriales para aportar a la coproducción de conocimiento de los barrios seleccionados.

La intención de este artículo es desarrollar los ejes indagados en estas diferentes intervenciones, las metodologías allí desplegadas y las distintas técnicas y productos en los cuales se han gestado formas colaborativas y novedosas de producción y divulgación de la historia y memoria barrial.

En el primer apartado, situamos la perspectiva de la integralidad desarrollada en la Udelar y enmarcada en el PIM. Una mirada que nos ha permitido generar procesos de enseñanza–aprendizaje y producción de conocimiento desde la interdisciplina, el diálogo de saberes y la articulación de funciones universitarias. En el segundo apartado, buscamos problematizar respecto de algunos referentes teóricos para pensar la historia barrial alrededor de algunas dimensiones centrales como son la memoria, el territorio, la identidad y las territorialidades barriales. En el siguiente apartado, desarrollamos la perspectiva metodológica que sostiene nuestro trabajo y algunas de las técnicas colaborativas que hemos desplegado en las diversas intervenciones y que nos han permitido complejizar el estudio de la historia barrial desde la perspectiva de los propios actores involucrados. Finalmente, narramos algunas de las intervenciones que venimos realizando desde 2020, vinculadas al campo de la historia y la memoria barrial, donde han emergido nuevas temáticas y nudos problemáticos que aportan a la historia barrial.

El vital enmarque institucional. Extensión e integralidad desde un programa integral territorial

El PIM es un programa territorial de la Udelar que comienza a desarrollar sus actividades en 2008 con el objetivo de integrar las tres funciones universitarias (extensión, investigación y enseñanza) y destacando los procesos de extensión como una forma de producir conocimiento socialmente situado y pertinente. Fue creado para contribuir al fortalecimiento de programas académicos que se sustentaran en el aprendizaje basado en problemas emergentes de la realidad, en diálogo con actores sociales e institucionales (Cassanello et al., 2023).

La elaboración y ejecución de propuestas de intervención se lleva a cabo de diversa forma, en un territorio que comprende una diversidad geográfica y social significativa (Abbadieet al., 2023). En el PIM se conjugan saberes, disciplinas y funciones universitarias para aportar a la creación de conocimiento nuevo, contribuyendo al establecimiento de vínculos más sólidos entre la Universidad y la comunidad y generando una mayor apropiación del espacio universitario por parte de la misma mediante sus instituciones y organizaciones comunales, barriales y/o sindicales. Esta intención va acompañada también por una búsqueda teórico–metodológica y por la construcción de categorías que ayuden a indagar en la complejidad de los territorios y territorialidades con las cuales construimos distintos proyectos de trabajo.

Así, esos diversos proyectos, cursos, actividades en el medio y estrategias de intervención que llevamos a cabo desde el programa implican una conjunción de saberes que incluyen no solo nuestras propias formaciones, sino también la de los y las docentes con los cuales trabajamos y los conocimientos de los actores territoriales. Esta forma de abordar la complejidad del territorio, desde la perspectiva de la integralidad, habilita la posibilidad de construir los problemas con quienes habitan y transitan estos espacios, incorporando el diálogo de saberes. En ese sentido,

“la aplicación del principio de integralidad entre las funciones de enseñanza, investigación y extensión lleva a reformular los enfoques relacionados con los procesos pedagógicos, bajo la concepción de que los estudiantes, los docentes y la población asentada o vinculada al territorio del PIM se constituyen en sujetos y agentes del acto de aprender y enseñar”. (Programa Integral Metropolitano, 2008, p. 46)

Los procesos de extensión, pensados desde la integralidad, implican la necesidad y el desafío de producir categorías teóricas pertinentes para entender la experiencia de lo social, y desplegar diversas metodologías que permitan, a través de un proceso dialógico, indagar en estas experiencias situadas territorialmente. Suponen también el desafío de crear condiciones de apertura para la co–construcción de conocimiento socialmente prioritario, en un proceso circular de aprendizaje y producción del mismo, dándole centralidad al sujeto de la experiencia y a la experiencia misma.

Dar prioridad y reconocer el sentido de las prácticas que los actores y colectivos despliegan en el territorio no significa diluir el lugar que construimos como académicos y/o universitarios, sino generar y sostener procesos que contribuyan a la producción de conocimiento nuevo, vinculando críticamente los distintos tipos de saberes (Udelar, 2010, p. 15). Esta mirada también permite reconocer y visibilizar el entramado de desigualdades históricas, interseccionalidades y silenciamientos que toda forma de entender y aprehender el mundo implica.

El espacio territorial de inserción del PIM comprende el Municipio F y parte del E en Montevideo, y el Municipio de Barros Blancos en Canelones, un área que abarca unos 110,8 km2. Una de las principales características de este territorio (que comparte con el resto de la zona noreste de Montevideo) es la presencia y convivencia de espacios rurales y urbanos, así como una gran metropolización, que además se expresa en una conformación territorial desigual (Abbadie et al., 2023).

Los territorios donde llevamos adelante las prácticas son los barrios de Villa García y Punta de Rieles (ver Figura 1).

Territorio de referencia del Programa Integral Metropolitano
Figura 1
Territorio de referencia del Programa Integral Metropolitano
PIM UdelaR, 2019.

En 2020 y 2021 realizamos un proyecto de derecho humanos financiado por la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio (Udelar). A partir del mismo generamos el Espacio de Formación Integral (EFI)1 “Memoria, Identidad y Territorio en Villa García”, que hizo foco en tres lugares dentro del barrio de Villa García: el asentamiento El Monarca, el Parque Villa García con la comisión de adultos mayores, y la Escuela N° 157 (Abbadie et al., 2022). En 2022 decidimos hacer una pasantía acotando la intervención al asentamiento Nuevo España (barrio de Punta de Rieles) en función de una demanda efectuada por la comisión barrial, lo que se continuó durante 2023 con distintas intervenciones y articulaciones (Abbadie, Alvez, Rodríguez, s.f.). Igualmente en 2023, realizamos el EFI, enfocándonos en trabajar el tema afrodescendencia en Villa García, lo cual emergió en el propio trabajo de campo. En 2024 ampliamos la propuesta para trabajar con la Comisión del Sitio Memorial Plaza Punta de Rieles en el marco del EFI “Memoria(s), Territorios e Identidades en la periferia montevideana”, el que desarrollamos en conjunto con el Grupo Interdisciplinario de Espacialidad y Memoria (GIEyM) y docentes de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

Territorio, memoria e identidad: referentes teóricos para pensar la historia barrial

Problematizamos la categoría de territorio como una noción densa y compleja, entendiéndolo como una construcción social donde las relaciones de poder sostienen el entramado que lo construyen (Lopes de Souza, 1995; Porto Goncalvez, 2009). Desde esta perspectiva, los trabajos de la memoria sobre estos territorios son una forma de (re)politizar y (re)construir la historia de los lugares, teniendo en cuenta su cosmografía (Little, 2004) y fortaleciendo así los procesos de empoderamiento de los colectivos con los que trabajamos.

Asimismo, entendemos las territorialidades como

“la manera en la cual los actores sociales se organizan en el espacio, se lo apropian y le dan significado. Cada territorio contiene diversas territorialidades, así como también son múltiples las territorialidades que construyen las personas, en sus espacios de movilidad cotidiana, sus trayectos educativos y laborales, y a través de sus relaciones de afinidad”. (Abbadie et al., 2020, p. 404)

La territorialidad implica una experiencia localizada y situada históricamente, en donde intervienen diferentes interseccionalidades que construyen a los sujetos (género, clase social, edad, adscripción étnica, religiosa, etc.). Es aquí cuando la memoria y la experiencia de ese tránsito les da materialidad a las representaciones que los sujetos construyen sobre ese territorio.

Los territorios se nutren de una memoria que permite construir escenarios de posibilidad y trazar imaginarios que interpelan a los sujetos y sus territorialidades. Los procesos de construcción de la memoria colectiva vinculada a un territorio suponen pensar en complementariedades y legitimidad social, pero también en disputas por las representaciones de ese pasado. Esta construcción cultural e identitaria implica una apropiación subjetiva y afectiva del territorio por parte de los sujetos que lo transitan y lo habitan, y también marcos sociales2 (Halbwachs, 2004) en los cuales esta apropiación se está dando. La memoria colectiva, pedagógica y social de ese territorio es entonces una reconstrucción que emerge y que interpela las experiencias individuales y que adquiere sentidos en esa relación dialéctica entre pasado, presente y posibilidades de futuro (Pollak, 2006).

La construcción de un territorio, en sus múltiples acepciones, conlleva también pensar en su historicidad (Little, 2004). En ese sentido, las formas en las cuales la historia oficial e institucional construye un relato particular sobre la historia de la ciudad y sus hechos significativos, en tanto eventos históricos fundacionales, condicionan las formas en las que se ve y se interpreta un determinado hecho (García, 2022; Da Silva, 2003). En los casos en los que trabajamos, estas historias se desenvuelven en la “periferia”, en territorios marginados y estigmatizados. La identidad barrial se materializa con referencia al origen de sus habitantes, a la memoria colectiva que va permeando las subjetividades y se hace carne en relatos dispersos que intentan dar un sentido común a su memoria. Aparece una intencionalidad de sus habitantes y colectivos institucionales y barriales de encontrar en la historia de sus barrios una forma de apropiación de su historia familiar e individual. Es así que la memoria histórica se transforma en vía de reivindicación de otras formas de habitar el espacio, de reclamar derechos sobre sus territorios, de proyectar un futuro más igualitario y menos estigmatizado.

Pollak (2006) afirma que la memoria es una operación colectiva de los acontecimientos e interpretaciones del pasado que se quiere conservar con el objeto de definir y reforzar sentimientos de pertenencia y fronteras sociales entre distintos colectivos. Por otra parte, como sostiene Maurice Halbwachs (2004), las memorias individuales están siempre enmarcadas socialmente, es decir, son condicionadas por determinados valores culturales, normas colectivas o códigos compartidos. Las memorias son reconstrucciones del pasado, en donde lo subjetivo y lo colectivo se retroalimentan para construir un relato individual. Esta relación entre memoria e identidad se sostiene en la articulación de los niveles individuales y sociales de la memoria y la experiencia. De esta forma, la memoria narrada establece un compromiso nuevo entre pasado y presente. La memoria siempre implica una relación de interioridad con los hechos relatados, donde se configuran formas subjetivas de expresar la experiencia con marcos sociales más amplios que emergen en el propio relato. Así, incorporar los estudios de las memorias nos permite indagar en los discursos, hechos y acciones desde la perspectiva de los propios actores en las relaciones que se dan entre historia, memoria y territorio.

Cuando Pollak (2006) habla de la memoria colectiva como aquella en la que se unen distintas temporalidades: el pasado, el presente y la proyección de futuro, trae a escena esta potencialidad que tienen los procesos de construcción de memoria colectiva para intervenir en el presente, proyectando un futuro deseable a partir de revisitar el pasado común. Problematizar en torno a la historia barrial desde la memoria colectiva de sus habitantes permite descubrir aspectos negados, invisibilizados o silenciados por las estructuras sociales, culturales y económicas que intervienen en el campo de lo social.

El desarrollo del campo de los estudios de las memorias y la historia oral ha aportado significativamente a la problematización sobre el estudio de nuestros pasados y, en consecuencia, de nuestros presentes y futuros. Por ello, los estudios de la memoria y la historia oral comienzan a tensionar el valor que tienen las memorias para el relato histórico, reconfigurando y tensionando la relación entre memoria e historia.

La posibilidad de incorporar otras memorias en la historia significa dar visibilidad a actores que han sido marginados de los relatos hegemónicos (Thompson, 1995). La organización y la significación que los sujetos y los colectivos otorgan a sus narraciones revela mucho sobre las relaciones que han tenido con la historia nacional. Al mismo tiempo, el punto de vista de los narradores emerge de sus experiencias vividas y en contextos sociales, culturales e históricos particulares que le dan sentido a las mismas.

Metodologías participativas y técnicas colaborativas para pensar el estudio de la historia barrial

El desarrollo de la perspectiva de la historia social comenzó a examinar la memoria popular como una forma de escribir “otras historias”, recuperando biografías y procesos colectivos que intencionalmente habían quedado invisibilizados. La atención puesta en los sujetos subalternizados no solo permitió restituir voces silenciadas en nuestra historia en común, colocarlos como sujetos políticos e históricos, sino también la emergencia de nuevos problemas sociohistóricos, nuevas perspectivas de procesos construidos respecto de discursos hegemónicos.

El uso de las memorias como evidencias históricas ha provocado discusiones constantes sobre su confiabilidad, veracidad y otros asuntos epistemológicos (Portelli, 1991; Fraser, Schwarzstein, 1991). Esto implica también la emergencia y utilización de nuevas metodologías cualitativas y técnicas de abordaje de la historia y el cruce con otras disciplinas, como la antropología. Este vínculo entre la historia y la antropología siempre ha sido complejo, en especial por los distintos abordajes teórico–metodológicos que tienen ambas disciplinas, pero que también pueden ser pensadas como complementarias (Merenson, 2023). El enfoque cualitativo permite reconstruir las trayectorias de los sujetos en una dimensión microanalítica. Esta perspectiva apela a recursos y técnicas provenientes de la historia oral, del testimonio y las narrativas personales como fuentes históricas, todas ellas materializadas a través de la técnica de la entrevista, haciendo factible (re)visitar el pasado y produciendo otros sentidos.

La historia oral, como metodología de la historia, recupera el valor de las memorias y de la subjetividad que subyace en ellas frente al relato que emerge de los documentos escritos que se han cargado con una supuesta objetividad implícita. Esto posibilita desafiar a las historias oficiales y revelar nuevos problemas historiográficos. Alessandro Portelli (1991) define la memoria como un “activo proceso de creación de significados”. Por ello manifiesta que el valor de las fuentes orales no radica tanto en su capacidad de reservorio de los hechos fácticos del pasado sino en los cambios mismos que en ella se manifiestan, los cuales “revelan el esfuerzo de los narradores por darles un sentido al pasado y una forma a sus vidas y colocan a la entrevista y a la narración en su contexto histórico” (1991, p. 45). Las fuentes orales, producidas mediante entrevistas o intercambios informales, revelan las emociones de los narradores, su participación en la historia y el modo en que la historia los afectó y eso se transmite desde su memoria. Esta forma de abordaje admite restituir el rol de la oralidad frente al documento escrito. En ese sentido, no hay fuentes orales “falsas”, sino que lo que se interpela es la propia pretensión de veracidad del acontecimiento histórico. Tampoco son objetivas sino variables y parciales, y la subjetividad es asunto de la historia tanto como lo son los hechos más tangibles. Por otro lado, las historias orales nos permiten dar cuenta de acontecimientos del pasado desde la propia perspectiva de los sujetos involucrados, pero también desde el lugar que ocupan esos sujetos en el presente. Por tanto, posibilitan analizar proyecciones de problemas sociales e históricos en una temporalidad larga recuperando las trayectorias de vida de los involucrados/as.

Asimismo, el uso de las narrativas personales para el análisis de problemas históricos y sociales provee entendimientos únicos que conectan trayectorias de vida con las fuerzas e instituciones colectivas y ofrece una posición metodológica privilegiada por la cual comprender las capacidades humanas para tomar decisiones. En las fuentes de narrativa personal convergen dos temporalidades que interactúan continuamente, esto es, el curso de vida de cada individuo y las temporalidades históricas a las que hace referencia. Así, las historias narradas en primera persona son creaciones individuales pero reflejadas en tiempos y lugares históricamente específicos que utilizan reglas y modelos de otras narrativas en circulación. El análisis de las narrativas personales nos permite movernos más allá de la distinción entre niveles macro y micro para enfocarnos fundamentalmente en las conexiones que los interrelacionan (Maynes, Piercey Laslett, 2008).

Por ello, las narraciones personales se vuelven fuentes imprescindibles en la elaboración de propuestas de intervención y en la construcción de saberes socialmente pertinentes. Además, consideramos que el concepto de narrativas biográficas utilizado por Rocha y Eckert (2013) es una conceptualización relevante en la producción de la historia oral, que recupera esas construcciones de historias “otras”, cargadas de significados y sentidos, que hacen el habitar cotidiano y posibilitan la proyección política epistémica de los habitantes, misturando los procesos individuales con los colectivos en un proceso de intercambio constante (Rocha y Eckert, 2013, p. 42).

Para comprender entonces las historias invisibilizadas de estos territorios, en especial estos territorios urbanos periféricos, es imprescindible la producción de una historia oral, que se compone a partir de las narrativas biográficas. Estas se construyen mediante los trayectos vitales de los distintos sujetos que habitan los territorios y los (re)producen.

Otra de las técnicas cualitativas que utilizamos para pensar las memorias e historia barrial son las cartografías sociales. Esta herramienta metodológica habilita las representaciones múltiples de los sujetos para ser plasmadas en un mapa. De esta manera se apela a la producción contrahegemónica de las representaciones gráficas para incorporar sentidos, y apropiaciones (Risler y Ares, 2013; Abbadie et al., 2019).

Asimismo, parte de la construcción y visibilización de la memoria e historia barrial ha implicado un proceso de valorización y sistematización de archivos comunitarios, institucionales y familiares. Esto ha sido también una demanda de varios colectivos que consideran importante el resguardo y ordenamiento de distintos tipos de fuentes dispersas que hacen estas historias. Son fuentes que nos permiten complejizar la división entre objetividad y subjetividad, entre fuente oral y fuente escrita, entre individuo y estructura, para ver en todo caso sus articulaciones e imbricaciones, poniendo en valor aquellos documentos que vecinos, vecinas o colectivos decidieron conservar (Merenson, 2023).

Experiencias de historia y memoria en el noreste metropolitano desde una perspectiva integral

El primer proyecto de extensión llevado adelante en este período fue denominado “Memoria, Identidad y Territorio en Villa García”.3 El mismo se centró en el barrio de Villa García y trabajó conjuntamente con la comunidad para reconstruir parte de su memoria colectiva. Se indagó en la intersección entre las territorialidades barriales y sus diversos procesos de construcción, las memorias en disputa que componen la identidad colectiva del barrio, poniendo el foco en aquellas experiencias comunitarias que formaban parte de la identidad del barrio. En este proceso se realizaron tres prácticas con estudiantes de distintas áreas disciplinares (Historia, Arquitectura, Antropología y Psicología) en el barrio de Villa García. El primero tuvo como eje las memorias vinculadas al asentamiento El Monarca (uno de los más grandes de Villa García). En el mismo se trabajó con vecinos y vecinas (adultos y adolescentes) a través de entrevistas colectivas e individuales y de la sistematización de archivos familiares y se pudo reconstruir parte del proceso histórico de apropiación y asentamiento de las tierras que lo conforman, quiénes fueron sus primeros habitantes, las formas de organización que se dieron para el acceso a la vivienda y las territorialidades que se desplegaron. También se generaron talleres y una cartografía con adolescentes del Liceo 52, lo que permitió hacer emerger las memorias construidas en torno al barrio desde una perspectiva intergeneracional.

El segundo de los ejes estuvo puesto en las transformaciones que se dieron en el espacio público del barrio, lo cual permitió problematizar en torno a la categoría de espacio público para pensar la historicidad y los diferentes usos y características que fueron adoptando los mismos y cómo algunos de ellos quedan plasmados como lugares de la memoria.4 En este proceso se trabajó con la Comisión de Adultos Mayores del Parque de Villa García.

El tercer eje estuvo vinculado a la memoria de la Unidad Educacional Cooperaria (UEC), una experiencia educativa alternativa y transgresora para su época, que se desarrolló entre 1954 y 1976 en Villa García y que tiene un lugar identitario muy significativo en la memoria colectiva del barrio. En este proceso se trabajó con la sistematización de archivos escolares y con entrevistas a vecinos, docentes y estudiantes que fueron parte de la experiencia. Este EFI fue anual y, a pesar de estar atravesado por la pandemia por COVID–19, se trabajó en dos momentos. En el primer semestre, debido a las restricciones que impuso la pandemia, se trabajó en formato de encuentro semanal por plataforma Zoom y eso fue generando un primer nivel de encuentros que, aunque virtual, logró el acercamiento en un contexto de aislamiento social. En el segundo semestre, los encuentros se realizaron presenciales. Se comenzó primero con salidas grupales a los tres espacios que se iban a abordar y luego con salidas por grupos, lo que permitió un trabajo profundo y minucioso por parte de los estudiantes y actores sociales en cada uno de los espacios.

Durante 2021 se continuó trabajando con el equipo docente del EFI y con algunos estudiantes, invitándoles a participar en diferentes instancias de presentación de su trabajo, de la elaboración de un audiovisual, como también algunos estudiantes escribieron parte de sus resultados en un artículo para un libro del PIM (Charquero et al., 2022).

En 2022 realizamos una pasantía con estudiantes de Historia, Antropología y Letras en el asentamiento de Nuevo España5 que estuvo focalizada en una demanda específica de los vecinos y las vecinas en cuanto a recuperar el proceso histórico del barrio. Esta sistematización histórica generaría un insumo para el reclamo de la comisión vecinal por la regularización de las tierras por parte de la Intendencia de Montevideo (IM). Como parte de las actividades en el marco del proceso de intervención, se efectuaron entrevistas a referentes del barrio, individuales y colectivas, se sistematizaron archivos institucionales y personales, y una instancia de cartografía para generar un mapa colectivo que recuperó el proceso de poblamiento del barrio, así como de los lugares significativos para los vecinos y las vecinas.

En 2023 se hizo una intervención nuevamente en el marco de un EFI orientado a estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE). En esta oportunidad, se trabajó con la Comisión de Patrimonio de Villa García6 y se recuperó la figura de Amanda Rorra, quien había sido cocinera en la experiencia de la UEC y una importante militante por los derechos de las personas afrodescendientes. La propuesta permitió recuperar las marcas afrodescendientes en el barrio de Villa García a través de una búsqueda de fuentes históricas y entrevistas a referentes de la comunidad afro de Montevideo, que hicieron emerger nuevos problemas historiográficos.7 Como uno de los resultados de esta intervención, se realizó una línea de tiempo colaborativa que fue creada por vecinos, estudiantes y profesores de las instituciones educativas y que quedó como material didáctico.

En 2024 estamos en proceso de trabajo con la Comisión Pro–Espacio Sitio Memoria de Punta de Rieles. En este EFI se articulan dos prácticas, una desarrollada por el GIEyM en el sitio de detención clandestino La Tablada (García, 2022), y otro que trabaja en torno al sitio de memoria en Punta de Rieles. Esta propuesta de trabajo en curso, busca imbricar las memorias de ex presas políticas en el ex Establecimiento Militar de Reclusión N°2 (EMR 2), con vecinas/vecinos de Punta de Rieles y familiares de personas privadas de libertad de la actual Unidad Penitenciaria N° 6.8

Algunas formas de dar visibilidad a los procesos

Como resultados de estas intervenciones se han desarrollado distintos instrumentos que pueden ser considerados como productos de visibilización, difusión y apropiación de la historia y memoria barrial. Uno de ellos es la Fotogalería a cielo abierto,9 consistente en dos muestras para dar a conocer las intervenciones realizadas en los barrios. La primera de ellas se hizo en 2020 y fue el resultado del trabajo del proyecto de extensión “Memoria, Identidad y Territorio en Villa García”. La segunda, denominada “Memoria, identidad y territorio en los barrios”, fue una selección de algunas de las imágenes tomadas por docentes, estudiantes y actores comunitarios, y pretendió poner en juego las memorias que emergieron en dos de los territorios donde se efectuaron instancias de práctica en 2022 y 2023: Nuevo España en Punta de Rieles y la zona histórica patrimonial de Villa García.

En tanto, estudiantes de la Facultad de Información y Comunicación (FIC–Udelar) realizaron una sistematización y digitalización de fuentes diversas sobre la historia barrial de Villa García (fotografías, archivos familiares, archivos sobre las regularizaciones de suelos, etc.) que se pusieron en disponibilidad a través de una página web10 para uso de la comunidad y las instituciones educativas de la zona, organizada en coordinación con actores barriales.

Reflexiones finales

Partiendo de una perspectiva metodológica cualitativa, estas herramientas metodológicas que utilizamos nos han posibilitado, desde los procesos de extensión crítica, trabajar en torno a la emergencia de problemáticas diversas para generar la delimitación de problemas de investigación, extensión y enseñanza vinculados a la(s) memoria(s). El abordar la relación entre territorialidades, memoria colectiva e identidad a través de técnicas participativas y de la intervención de la comunidad nos permitió recuperar voces silenciadas, restituir en nuestra historia reciente a sujetos olvidados o negados y evidenciar las múltiples interseccionalidades que atraviesan a los individuos. Además, no solo posibilitó delimitar nuevos problemas, sino también generar un proceso de diálogo de saberes hacia la construcción de conocimiento nuevo.

La memoria colectiva emerge en las voces que habitan los espacios comunes. Se refugia en los lugares de pertenencia, materiales y simbólicos, por los que transitan los vecinos y las vecinas todos los días. Se reconfigura en un presente desde donde interpelamos al pasado y proyectamos un futuro posible o deseable. Lugares, personas y objetos significativos le dan materialidad y sustento y hacen factible que nuestra historia en común sea indagada y la identidad comunitaria resignificada, dando lugar a los silencios y olvidos, a lo plural y lo diverso, a lo individual y subjetivo.

Desde nuestro rol de investigadoras, este enfoque también interpela nuestros propios marcos epistemológicos y metodológicos ¿Qué pasa con los métodos provenientes de las disciplinas históricas y antropológicas? ¿Cómo conciliamos, en proyectos colaborativos, las demandas de los colectivos de apropiación y resignificación de su memoria con un trabajo que también dé cuenta de la rigurosidad histórica? ¿Cómo trabajamos con procesos de reapropiación de la memoria colectiva con sectores que han sido invisibilizados y silenciados históricamente? Vecinas, vecinos y los colectivos que se organizan en torno a pensar su memoria colectiva tienen muchas veces objetivos concretos, en donde entran en juego otras demandas, como el acceso a la vivienda, a la salud, a la educación, a la seguridad. Y eso también permea las narraciones del presente.

Por ello, reconstruir la memoria y la historia de lugares y sectores sociales que no han sido parte de los relatos históricos hegemónicos implica trabajar en comunidad destacando el derecho a la identidad, a la memoria y al conocimiento de nuestro pasado. Al respecto, es esencial la presencia de sujetos o colectivos que activen los lugares como espacios de memoria, los resignifiquen y les den “vida”.

Asimismo, en los procesos de intervención hemos logrado generar diversos productos de divulgación y conservación de la memoria histórica a través de la fotogalería, repositorios de fuentes documentales, generación de insumos pedagógicos colaborativos para el trabajo en los centros educativos, los que también se convierten en dispositivos pedagógicos para la construcción de nuestras historias comunes.

Referencias

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Notas

1) Desde 2010, en el contexto de renovación de la enseñanza de grado de la Udelar, se implementan los EFI, dispositivos pedagógicos para el reconocimiento curricular de la extensión que promueven la articulación de las funciones universitarias e incorporan el diálogo entre saberes y disciplinas.
2) Los marcos o cuadros sociales de la memoria nos dicen que las memorias individuales siempre están enmarcadas socialmente, eso es, siempre son condicionadas por determinados valores culturales, normas colectivas o códigos compartidos. Estos marcos son históricos y les dan consistencia a los relatos individuales, por lo cual toda memoria es una reconstrucción, y no un recuerdo. En ese sentido, la memoria narrada implica siempre construir un compromiso nuevo entre pasado y presente (Halbwachs, 2004).
3) Aprobado y financiado por la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio en el marco de la convocatoria a Proyectos de Extensión relativo a Derechos Humanos 2020 (CSEAM–Udelar).
4) Según Pierre Nora (2008), los lugares de la memoria son aquellos donde se condensa de alguna forma cierta memoria colectiva, y se refiere a ellos en tres sentidos: material, simbólico y funcional, todos ellos con grados diferentes, aunque siempre presentes.
5) El asentamiento Nuevo España está implantado en el barrio de Punta de Rieles (Montevideo). Se conformó en la década de los 90 y se denomina así en referencia al barrio España y a la familia que ocupaba esas tierras cuando se conformó. La pasantía fue desarrollada por tres estudiantes de FHCE: Lorena Rodríguez, Federico Silva y Alvise Sartori.
6) La Comisión está organizada por vecinos y vecinas del barrio de Villa García que realizan distintas actividades para la sistematización y visibilización de su historia, por ejemplo, en el marco del Día del Patrimonio y diversas marcas de memoria en el espacio público.
7) Trabajo final “Afrodescendencia en Villa García. Pasado y Presente”. Estudiantes: Lambiaso, Lorena; Rodríguez, Raúl. Docentes orientadores: Lucía Abbadie y Carina Cassanello.
8) La Unidad Nº 6 ocupa físicamente el mismo espacio que el antiguo EMR 2. En este EFI vienen trabajando los estudiantes Lara Venturini, Santiago Naya, Mailén Dávila, Agustina Castelli, y Alicia Gandini.
9) La Fotogalería a cielo abierto está implantada en la sede del PIM (Udelar) y se ha concebido como un canal de aprendizaje (fotogalería escuela) y comunicación hacia afuera.
10) En Facebook: https://www.facebook.com/p/Villa-Garc%C3%ADa-en-Foco-100080583176948/?locale=es_LA e Instagram: https://www.instagram.com/villagarciaenfoco/?hl=es

Información adicional

Contribución del autor/a (CRediT): Conceptualización: Cassanello, C. y Abbadie, L.

Biografia del autor/a: Carina Cassanello: Doctora en Ciencias Sociales y Humanas por la Universidad Nacional de Quilmes. Profesora en Enseñanza Media y Superior en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Coordinadora del Núcleo de Intervención e Investigación en Educación y Territorio (PIM). Docente del Programa Integral Metropolitano (Udelar) y del Área de Promoción de la Extensión y Actividades en el Medio del Prorectorado de Extensión (Udelar).

Biografia del autor/a: Lucía Abbadie: Licenciada en Ciencias Antropológicas por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Udelar). Magíster en Historia Económica por la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar). Doctoranda en Antropología (FHCE–Udelar). Docente del Programa Integral Metropolitano (Udelar). Integrante del Núcleo de Intervención e Investigación Territorio, comunidad y derechos colectivos (PIM).

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